Editorial: El teatro como método de enseñanza en el aula

U.E. Eduardo Kingman - 08 Ene, 2024

El teatro como método de enseñanza en el aula

 

Autora: Betsabé Letamendi Ulloa

Docente, Gestora Cultural y Periodista

 

 

El teatro por siglos ha sido el padre de la cultura, el arte, la sensibilidad, la belleza a través de la grandiosidad de sus autores y actores. A lo largo de la historia ha demostrado sus múltiples virtudes, convirtiéndose en una técnica utilizada en el aprendizaje como un método lúdico para los niños, adolescentes y adultos.

Si hablamos de educación, las ventajas que el teatro brinda son muchas. En el aspecto académico, es un potenciador del aprendizaje porque facilita la relación entre temas por medio de las adaptaciones que permite realizar en las dramatizaciones. Si se practicara Teatro en todas las asignaturas, la respuesta de los alumnos sería asombrosa, ya que al compartir experiencias desde las múltiples inteligencias como la espacial, lingüística, musical, lógico-matemático, corporal-cinestésica, entre otras; se ayudaría a generar aprendizajes significativos, partiendo de las experiencias y los conocimientos previos que deben ser utilizados para la puesta en escena, permitiendo que se expresen sus emociones, sentimientos y vivencias.  Contribuyendo así, a la formación del ser humano en valores, desarrollando habilidades como la automotivación, la confianza, la elocuencia, la creatividad y el trabajo en equipo.

El teatro nos lleva de la mano desde la interpretación de un texto, el cual al ser leído ya propone una postura que permitirá al estudiante mejorar su comprensión lectora al relacionarlo con la interpretación de los roles de acuerdo con las características del personaje y el hilo de la historia. Entender el papel del personaje contribuirá a la comprensión de la lectura. Los movimientos corporales, gestuales, el énfasis en las palabras y frases para dar el sentido correcto a los diálogos, hacen que el idioma fluya en la interpretación teatral.

Ayudar a descubrir habilidades de expresión libre y de creación, conjugadas con el desarrollo de una personalidad extrovertida y en un ambiente de confianza con respecto a sus habilidades lingüísticas dará interacciones positivas, con estudiantes motivados para el aprendizaje, basado en una respuesta a sus necesidades educativas.

El teatro como método pedagógico se nos presenta como un desarrollador del pensamiento creativo y promotor de valores, entre las tantas virtudes que nos ofrece. En el enfoque que le hemos dado a este trabajo en el que hemos estudiado, por años, su eficacia para la motivación en el aula, podemos concluir que:


1.- La utilización del teatro como método pedagógico ayuda a que la clase sea interactiva, motivando al desarrollo del pensamiento creativo y al desarrollo de la personalidad. Con la intervención constante del joven se estará brindando la oportunidad de expresión que se traducirá en mayor afianzamiento y seguridad.

2.- El acto teatral con sus diferentes roles y puestas en escena, contribuye a afianzar la seguridad en el alumno. Poder interpretar diferentes personajes en diferentes situaciones comunicacionales, llevan al estudiante por mundos inimaginables y le ofrecen una gama infinita de opciones para perder el miedo a las presentaciones en público, y con el dominio escénico, viene el afianzamiento de la seguridad, a su vez que una personalidad extrovertida.

3.- El teatro ayuda a la comprensión lectora de las obras teatrales: la trama, los diálogos, los personajes y el estilo deberán ser profundamente analizados para la puesta en escena; lo que también ayudará en la comprensión de otras asignaturas, dado que aprendiendo a leer comprendiendo, por medio de juegos y situaciones divertidas, mejorará su rendimiento académico.

4.- El teatro ofrece un contexto para escuchar y producir un lenguaje significativo. La situación comunicativa tiene un emisor y un receptor, por lo tanto, mediante la práctica de diálogos en los que se trabaje la capacidad interpretativa con el énfasis, las inflexiones y entonaciones debidas, obtendremos un aprendizaje significativo no solo en el habla sino en la escucha, también.

5.- Al trabajar con la experiencia, el teatro es un magnífico aliado de la vida real, ya que las situaciones comunicativas practicadas en las obras, podrán servir en situaciones comunicativas reales. Desde el momento en que el actor empatiza con el personaje y vive la historia, se estará preparando para la vida.

A continuación, les comparto algunos de los casos de la vida real en los que el teatro tuvo su protagonismo. 

 

El Teatro desde la experiencia teatral

Mariuxi es una adolescente de 14 años a la que se le dificulta el aprendizaje en el aula. No se le queda la información y cree que no es lo suficientemente inteligente.

Ante la frustración suele tener episodios de ira, seguidos de un gran berrinche que en más de una ocasión le han significado bajas calificaciones en comportamiento.

Nada la complace en el aula y causa malestar entre sus compañeras. Se ha pensado en una adaptación curricular porque no puede autodominarse y porque se cree que tiene cierta deficiencia para aprender.

El teatro en el aula realizó su acción esperanzadora en Mariuxi. No cree que pueda actuar por los nervios, pero sí cree que puede ayudar con la utilería. Le gusta observar las obras dentro del salón y se siente a gusto estudiando Literatura siempre que se relacione con este arte.

Su maestra la ha invitado a participar en un sketch muy corto. Le pide que sea un animal mitológico. La profesora ha pensado que como utilizará un disfraz que casi la cubrirá por completo, el anonimato le ofrecerá seguridad.

Mariuxi sale con su traje de cancerbero, el perro de tres cabezas que cuida las puertas del Hades. Sin embargo, segundos antes de la presentación… se paraliza, no puede y llora. La maestra habla con ella. La niña se siente muy molesta con ella y con la maestra. Siente que es incapaz de hacerle frente a sus compañeras en el show. Finalmente, comprende que se esconderá tras el disfraz y decide salir.

 

El caso de Carlita

Carlita es una adolescente de 15 años, su autoestima está menoscabada porque tiene sobrepeso. Sonríe tímidamente y no socializa con todos. Prefiere quedarse con su única amiga. Sudan sus manos, se deprime con facilidad. Cree que no puede hacer nada bien y que no es querida en ningún grupo porque le han dicho que es torpe y fea.

Carlita ingresa a un grupo de teatro en su colegio. Le han dicho que en ese grupo se divierten mucho y que se aprenden secretos para ser más segura.

Los primeros días son difíciles, siente el deseo de renunciar. No puede más. Observa que hay compañeras que lo pueden todo y que ella no es capaz de lograr nada.

Han jugado multiplicidad de juegos teatrales y aunque le ha costado gran esfuerzo, ha tratado de participar en todos, pese a que también se escondía para pasar desapercibida.

Carlita siente en clases que las exposiciones que antes le causaban tanto temor e inseguridad, ahora no son tan difíciles, pues ha gritado, reído, corrido; ha sentido que hizo el ridículo muchas veces y todos rieron de todos. Entonces, una exposición, no es nada frente a todo eso. Decide salir frente a la clase y se siente segura. Ha expuesto sin sentirse incómoda como antes. Carlita no para de hablar en su casa, tiene… ¡tantas cosas que contar todos los días!

 

El Teatro como parte de la educación es para toda la vida; todos los que reciban a este arte como aporte, estarán ampliando su creatividad, su manera de comunicar y su mediación en el mundo. Este género dramático tomado como un recurso pedagógico, desarrolla la parte afectiva, la vocación con otras disciplinas, su potencial comunicativo, la conciencia social.

Sería una innovación educativa que las escuelas y colegios incluyeran en su programa al Teatro para la enseñanza no solamente de Literatura, sino de todas las asignaturas. Claro, para esto los profesores deberán capacitarse y aprender a enseñar desde la teatralización.

Debemos tener claro que antes que formar actores debemos formar personas.

Es importante que el profesor que imparta estas clases sienta la vocación de la enseñanza como un llamado. Su preparación no solamente deber ser profesional, sino como persona humana. Desde esta perspectiva, el maestro deberá analizar las situaciones y saber otorgar a cada quien lo que necesite, para su desarrollo integral.

Recordemos que si utilizamos las artes escénicas para la enseñanza estaremos estimulando, descubriendo, desarrollando todo lo que quizá no sabíamos que nuestros jóvenes pueden ofrecerle al mundo.